La cálida arena de la playa en Salvador de Bahía, dejaba que los cuerpos mulatos y los cuerpos desteñidos de los turistas sobara sus pies. Yo caminaba con mi hijita de la mano, y mi esposo con los chicos más adelante. Dejé que el aire húmedo rosara mi rostro o mi visage, así no tuve que usar cremas en los días que estuve en ese lugar paradisíaco.
Unas mulatas bellas, sensuales y con voz cadenciosa ofrecían frutas cacharros y collares, también artesanías y el diseño de bellas trenzas para tu cabello. Qué música , si era un universo musical! donde anduvieras, la música estaba en tus oídos. Lindo Salvador, mágico bello.....